Los 5 mayores miedos sobre la corrección visual con láser
Cuanto más tiempo pasamos delante de las pantallas, peor comemos, menos nos movemos y menos atención prestamos al descanso, más empiezan a desarrollarse todo tipo de defectos de la visión. Los más frecuentes son la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Unos corrigen la visión con gafas, otros eligen lentes de contacto y otros optan por una operación de corrección visual. Todos los métodos tienen ventajas e inconvenientes, pero el que está más rodeado de miedos y de los mitos que surgen de ellos es precisamente el último. El avance de la tecnología en medicina nos sorprende cada vez más con sus posibilidades, así que sería una lástima no aprovecharlas por falta de conocimiento o por miedos infundados. Le invitamos a conocer los miedos de los pacientes que los médicos de la clínica mencionan con más frecuencia.
1. La operación puede ser dolorosa.
Las personas temen lo que provoca dolor, ya sea físico o emocional. Pero la buena noticia es que la corrección visual con láser es completamente indolora. Al prepararse para la operación se instilan en los ojos gotas anestésicas que insensibilizan el ojo y eliminan cualquier posibilidad de sentir dolor durante la intervención. Normalmente los pacientes ven y se sienten bien inmediatamente después de la operación. El único malestar pueden ser unos ojos más secos, lagrimeo o visión borrosa durante los días o las semanas siguientes, según el tipo de operación de corrección visual elegido, pero para reducir las molestias se administran gotas oculares o lágrimas artificiales que alivian esas sensaciones. Así, al cabo de un mes la mayoría de los pacientes olvidan las gotas y pueden disfrutar de una mejor calidad de visión.
2. La corrección ocular con láser no es eficaz.
Se teme que las opiniones positivas sobre la corrección visual con láser que se ven en internet sean solo teoría. Nos apresuramos a desmentir este mito. Las operaciones de corrección visual con láser empezaron a realizarse en el mundo ya en 1987. Desde entonces los láseres y los métodos no han hecho más que perfeccionarse, y se ha llevado a cabo una gran cantidad de estudios en este campo y de seguimientos de pacientes. Pasados algo más de 30 años, se ha acumulado suficiente material científico que demuestra que el efecto de estas operaciones es asombroso. Durante el procedimiento se colocan primero unos separadores de párpados que impiden que el ojo parpadee. El láser es un ordenador: los médicos lo encienden y lo apagan, y durante la operación él realiza su trabajo solo. Mientras el láser funciona, solo hay que mirar a una luz, y el láser observa y registra la posición del ojo hasta 4000 veces por segundo. Si se producen microdesplazamientos, los evalúa; si son mayores, se apaga inmediatamente, de modo que siempre se puede continuar exactamente desde el punto en el que se detuvo. Estos mecanismos de seguridad garantizan que la operación se realice con precisión y eficacia.
3. La corrección visual con láser puede fracasar.
Según el Consejo Estadounidense de Cirugía Refractiva (en inglés, American Refractive Surgery Council), que apoya la investigación en cirugía refractiva, desarrolla tecnologías y estudia técnicas, la corrección visual con láser por sí misma no provoca complicaciones. Estas se desarrollan no por un error humano de los cirujanos o un error técnico del láser, sino por enfermedades crónicas o autoinmunes. La corrección ocular con láser se considera uno de los procedimientos más seguros del ámbito de la medicina moderna. El único efecto secundario desagradable que se manifiesta con más frecuencia es la mencionada sequedad ocular. El procedimiento es tan seguro que a muchas personas la corrección se les puede realizar incluso varias veces: a las personas con miopía, con hipermetropía y con astigmatismo. Por supuesto, la operación no es posible para todo el que la desee, por lo que los médicos siempre valoran antes si se puede realizar según el estado de salud actual del paciente y qué método de operación es mejor elegir. Durante el procedimiento puede percibirse un olor: durante la operación el láser descompone las moléculas de colágeno, de las que está formada la mayor parte de nuestro ojo. No hay motivo para preocuparse: todos los láseres con los que se realiza la operación de corrección visual emiten una luz fría y concentrada. Esa radiación concentrada de luz fría técnicamente no puede lesionar los ojos.
4. Un placer caro.
Según los datos de una agencia de estudios de opinión pública y de mercado, hasta un 84 % de las personas considera la salud su mayor valor y, sin embargo, gasta más dinero en detalles de su aspecto. La corrección ocular con láser cuesta de media alrededor de mil euros. Quizá ese precio no esté al alcance de todos de inmediato, pero si se calcula cuánto invierte al año una persona con un defecto de refracción en monturas, cristales, productos de limpieza, lentes de contacto y su líquido, sin contar el tiempo dedicado a buscar todas esas cosas, la suma no resulta menor. A pesar del precio, las gafas y las lentes de contacto tienen inconvenientes: al practicar deportes de contacto es muy incómodo llevar gafas, se pueden romper o perder con facilidad. Al elegir lentes de contacto hay que prestar mucha atención a su uso estéril, algo que se complica especialmente en verano viajando por la naturaleza. También hay que recordar quitárselas a tiempo, porque llevarlas demasiado tiempo puede dañar aún más los ojos. Hoy el servicio de corrección visual con láser también está disponible a plazos, así que ¿quizá merezca la pena invertir una vez y disfrutar de la comodidad todo el tiempo restante?
5. La operación es para toda la vida.
Hay que subrayar que, si después de la corrección ocular con láser no se cuida la visión, esta puede empeorar. Si sigue mirando durante mucho tiempo pantallas iluminadas sin hacer pausas, se alimenta de forma inadecuada y no recibe la vitamina A que tanto necesitan los ojos, y usted mismo no se mueve, la visión puede volver a empeorar. La operación de corrección ocular no es un resultado definitivo que garantice que en el futuro no padecerá ninguna enfermedad ocular. Por ejemplo, con la edad comienza el proceso natural de la vista cansada (presbicia), cuando disminuye la elasticidad del cristalino y el ojo no es capaz de enfocar de cerca. Tras una operación realizada con el método SURFACE y pasado cierto tiempo, ningún microscopio podrá confirmar que se hizo una operación. Los ojos tendrán exactamente el mismo aspecto que antes de la operación: verá perfectamente, pero hacia los 40–50 años todas las personas, incluso las sanas, necesitan gafas de lectura.
No deje que los mitos creados en su imaginación le impidan vivir una vida más nítida: mejor consulte con un oftalmólogo.
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